Cuando un médico solicita una resonancia magnética para un niño, es normal que los padres tengan dudas. ¿Es segura? ¿Utiliza radiación? ¿Tiene que estar dormido? ¿Cuánto tiempo permanecerá dentro del equipo?
La resonancia magnética se utiliza tanto en adultos como en pacientes pediátricos y puede proporcionar imágenes muy detalladas de diferentes partes del cuerpo. Una de sus principales características es que no utiliza radiación ionizante, sino un potente campo magnético y ondas de radio para generar las imágenes.
Por ello, cuando existe una indicación médica y se siguen los protocolos de seguridad correspondientes, la resonancia magnética puede realizarse en niños.
¿La resonancia magnética es segura para los niños?
Sí. La resonancia magnética puede utilizarse en pacientes pediátricos cuando el médico considera que es el estudio adecuado.
A diferencia de las radiografías y la tomografía computarizada, la resonancia magnética no emplea rayos X. Esto resulta especialmente relevante en niños, ya que permite estudiar diferentes estructuras del organismo sin exponerlos a radiación ionizante.
Sin embargo, como ocurre con cualquier procedimiento médico, antes del examen es necesario revisar los antecedentes del paciente y confirmar que pueda ingresar de manera segura al resonador.
¿Por qué un médico puede pedirle una resonancia a un niño?
La resonancia magnética puede utilizarse para estudiar diferentes partes del cuerpo y ayudar a diagnosticar numerosas enfermedades o lesiones.
Dependiendo de los síntomas y de la evaluación médica, puede solicitarse para estudiar:
- cerebro y sistema nervioso;
- columna vertebral;
- articulaciones;
- músculos y tejidos blandos;
- abdomen y pelvis;
- determinadas enfermedades congénitas;
- lesiones producidas durante la práctica deportiva;
- algunos tumores y otras alteraciones.
La indicación dependerá siempre del caso particular y de la información que necesite obtener el médico.
¿Por qué la resonancia puede ser especialmente útil en niños?
Una de las grandes ventajas de la resonancia es su capacidad para diferenciar los tejidos blandos con un alto nivel de detalle.
Esto permite estudiar estructuras como el cerebro, médula espinal, músculos, ligamentos, órganos internos y articulaciones.
Además, al no utilizar radiación ionizante, puede resultar especialmente útil cuando el médico necesita obtener imágenes detalladas en pacientes jóvenes.
Esto no significa que siempre sea mejor que una radiografía o una tomografía. Cada estudio tiene indicaciones diferentes, y el médico determinará cuál proporciona la información necesaria en cada situación.
¿Qué siente un niño durante una resonancia magnética?
La resonancia magnética no debería producir dolor por sí misma.
El niño deberá acostarse sobre una camilla que se desplaza hacia el interior del resonador y permanecer lo más quieto posible mientras se obtienen las imágenes.
Durante el examen escuchará diferentes sonidos producidos por el funcionamiento del equipo. Por ello, normalmente se utilizan elementos de protección auditiva.
Uno de los principales desafíos en pacientes pequeños no es el dolor, sino permanecer inmóviles durante el tiempo necesario para obtener imágenes de buena calidad.
¿Los niños necesitan sedación para hacerse una resonancia?
No todos los niños necesitan sedación.
Muchos pacientes pediátricos, especialmente aquellos que pueden comprender las instrucciones y permanecer quietos durante el estudio, pueden realizarse una resonancia sin necesidad de medicamentos para dormir.
Sin embargo, en niños muy pequeños o en pacientes que no pueden permanecer inmóviles, el equipo médico puede evaluar la necesidad de sedación o anestesia.
Esta decisión depende de factores como:
- edad;
- duración y tipo de estudio;
- capacidad para permanecer inmóvil;
- nivel de ansiedad;
- condiciones médicas particulares.
Cuando se requiere sedación, debe realizarse bajo protocolos específicos y con profesionales capacitados para la atención pediátrica.
¿Cómo preparar a un niño para una resonancia magnética?
La preparación puede marcar una gran diferencia en la experiencia del niño.
Explicarle previamente qué sucederá durante el examen puede disminuir considerablemente el miedo. En lugar de utilizar términos que puedan generar preocupación, puede explicarse que estará acostado mientras una máquina especial toma imágenes de su cuerpo.
También es recomendable contarle que escuchará sonidos fuertes, pero que el equipo médico estará pendiente durante todo el procedimiento.
Dependiendo de la edad, convertir el reto de permanecer quieto en una especie de juego puede ayudar a que el niño colabore durante el estudio.
¿Los padres pueden acompañar al niño?
Esto dependerá de los protocolos del centro y de las características del estudio.
En algunos casos puede permitirse que uno de los padres permanezca cerca durante parte del proceso, siempre que previamente pase por el control de seguridad para ingresar al área de resonancia magnética.
Debido al potente campo magnético del resonador, cualquier persona que ingrese a la sala debe informar sobre implantes, dispositivos médicos y objetos metálicos.
El objetivo es que el niño se sienta acompañado sin comprometer la seguridad del estudio.
¿Qué pasa si el niño se mueve durante la resonancia?
Para obtener imágenes precisas es importante permanecer quieto.
Cuando el paciente se mueve durante la adquisición, pueden aparecer alteraciones conocidas como artefactos de movimiento, que reducen la calidad de las imágenes.
En algunos casos puede ser necesario repetir determinadas secuencias, aumentando la duración del examen.
Por ello, reducir el tiempo del estudio y conseguir imágenes de buena calidad adquiere especial importancia en pacientes pediátricos.
¿Una resonancia magnética puede realizarse varias veces en un niño?
La resonancia no utiliza radiación ionizante, por lo que no existe la exposición acumulativa a rayos X asociada a otros métodos de imagen.
Cuando existe una indicación médica, puede utilizarse para realizar controles y observar la evolución de determinadas enfermedades.
Esto no significa que deban realizarse resonancias sin necesidad. Como cualquier estudio médico, debe existir una indicación clínica que justifique su realización.
¿Qué pasa si la resonancia necesita contraste?
Algunos estudios requieren la administración de un medio de contraste basado en gadolinio para obtener información adicional.
No todas las resonancias pediátricas necesitan contraste.
Cuando se considera necesario, el médico evalúa previamente la situación del paciente, la indicación del examen y otros factores relevantes. Los padres deben informar sobre antecedentes médicos, problemas renales conocidos o reacciones previas a medios de contraste.
¿Qué debemos informar antes de una resonancia pediátrica?
Antes del estudio, los padres deben comunicar al personal médico si el niño tiene algún dispositivo o material implantado en su cuerpo.
Esto puede incluir determinados:
- implantes;
- dispositivos electrónicos;
- prótesis;
- clips quirúrgicos;
- materiales metálicos;
- antecedentes de cirugías.
El personal verificará si estos elementos son compatibles con el entorno de resonancia magnética antes de realizar el examen.
Tecnología que puede mejorar la experiencia del paciente
En los niños, obtener imágenes de calidad en el menor tiempo posible puede ser especialmente importante porque permanecer inmóvil durante periodos prolongados puede resultar difícil.
En Resoscan, contamos con resonadores SIGNA™ Voyager y SIGNA™ Prime de GE HealthCare, equipados con tecnologías avanzadas de adquisición y reconstrucción de imágenes.
Herramientas como la inteligencia artificial pueden contribuir a optimizar la reconstrucción y calidad de las imágenes, mientras que los protocolos modernos permiten hacer más eficiente la adquisición de determinados estudios.
Además, las imágenes son evaluadas por médicos especialistas según el área examinada, un aspecto fundamental cuando se trata de interpretar correctamente los hallazgos.
Entonces, ¿los niños pueden hacerse una resonancia magnética?
Sí. Los niños pueden realizarse una resonancia magnética cuando existe una indicación médica.
Una de sus principales ventajas es que permite obtener imágenes detalladas del organismo sin utilizar radiación ionizante.
El procedimiento debe adaptarse a la edad y necesidades de cada paciente. Algunos niños pueden completar el estudio despiertos y siguiendo instrucciones, mientras que otros pueden necesitar una evaluación adicional para determinar si requieren sedación.
Preparar al niño, explicarle qué sucederá y realizar el examen bajo protocolos adecuados puede ayudar a que la experiencia sea mucho más tranquila tanto para él como para sus padres.
Fuentes
- Radiological Society of North America (RSNA). Pediatric MRI.
- American College of Radiology (ACR). MR Safety.
- U.S. Food and Drug Administration (FDA). MRI Safety.
- American Academy of Pediatrics (AAP). Información sobre sedación y procedimientos diagnósticos pediátricos.
- National Institute of Biomedical Imaging and Bioengineering (NIBIB). Magnetic Resonance Imaging (MRI).
- International Society for Magnetic Resonance in Medicine (ISMRM). Información sobre resonancia magnética y seguridad pediátrica.