Es común que muchas personas sientan cierta preocupación antes de realizarse una resonancia magnética, especialmente por el desconocimiento de cómo funciona o por ideas erróneas que circulan sobre sus posibles riesgos. Sin embargo, la evidencia médica demuestra que se trata de un procedimiento completamente seguro, no invasivo y altamente confiable para el diagnóstico de múltiples patologías.
A continuación, se detallan algunos de los mitos más frecuentes y las verdades científicas sobre este examen.
Mito 1: “La resonancia magnética emite radiación peligrosa”
Falso.
La resonancia magnética no utiliza rayos X ni ningún tipo de radiación ionizante. En su lugar, emplea campos magnéticos y ondas de radio para generar imágenes detalladas de los órganos y tejidos internos.
Por este motivo, se considera uno de los métodos de diagnóstico más seguros, incluso en evaluaciones que deben repetirse con cierta frecuencia.
Mito 2: “El campo magnético puede afectar al cuerpo”
No es cierto.
El campo magnético de un equipo de resonancia magnética es potente pero controlado. Su función es alinear los protones del cuerpo momentáneamente, sin producir ningún tipo de alteración fisiológica.
Sin embargo, antes del examen se debe informar al personal médico si el paciente tiene marcapasos, prótesis metálicas, implantes cocleares o fragmentos metálicos, ya que ciertos dispositivos pueden ser sensibles al magnetismo. En estos casos, el especialista determinará si el estudio puede realizarse o si requiere precauciones adicionales.
Mito 3: “No se puede respirar o moverse durante el examen”
Durante la resonancia magnética, el paciente puede respirar con normalidad. Solo se solicita permanecer quieto durante la toma de imágenes para evitar distorsiones.
El procedimiento es monitoreado en todo momento por personal especializado, que se comunica constantemente con el paciente mediante un sistema de audio bidireccional.
En la mayoría de los casos, se brindan auriculares o tapones para reducir el ruido característico del equipo.
Mito 4: “La resonancia magnética produce efectos secundarios”
En general, la resonancia magnética no genera efectos secundarios.
Solo en estudios con contraste intravenoso —utilizado para obtener mayor detalle de ciertas estructuras— puede experimentarse una sensación momentánea de calor o un leve sabor metálico.
El medio de contraste empleado en estos procedimientos es seguro y aprobado por organismos internacionales de salud. Las reacciones adversas son extremadamente raras y, cuando ocurren, suelen ser leves.
La verdad: un examen seguro, preciso y esencial en la medicina moderna
Numerosas investigaciones clínicas respaldan que la resonancia magnética no representa riesgo para la salud. Su valor diagnóstico radica en la alta calidad de las imágenes y en su capacidad para detectar alteraciones en etapas tempranas, sin exponer al paciente a radiación.
Actualmente, este estudio es fundamental en especialidades como neurología, ortopedia, cardiología y oncología, permitiendo visualizar tejidos blandos, vasos sanguíneos y estructuras internas con gran detalle.
ConclusiónLa resonancia magnética es un procedimiento seguro, no invasivo y sin radiación, ampliamente utilizado en todo el mundo por su precisión diagnóstica.
Los riesgos son mínimos y están relacionados únicamente con situaciones muy específicas, previamente evaluadas por el personal médico.
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